Tu risa; tu voz; tus ojos; tus sospechas; tus picazones y tus uñas; tu apetito; tu abrigo; tu paso, tu ritmo, y tus pies y su indomable aspereza; la placentera sensación de llenar los pulmones; tus enojos; tu discriminación olfativa; tu tacto que no miente; tu curiosidad; lo que no puede compartirse; lo que elegís no decir; lo que tenés ahí mismo y no te ves; lo que no podrías callar; lo que estás gestando semisecretamente; el borrador de tu plan de ataque y tu fantasía de una defensa alegre; tus cabezas embalsamadas de tropiezos desparramantes; las mil y una máscaras de tu insondabilidad; lo que robaste y se te rebela y quiere irse; ¡lo que viste!; lo que robaste y ya es tuyo; las riendas; tus cuadernos; tu memoria musical y el olvido que usás como pimienta; ése sentimiento que entibia y aquél otro que incendia; tu maletín y tu candadito incorruptible.Todo eso que traés y no está en venta.












