lunes, abril 20, 2009
domingo, abril 19, 2009
Derecho romano

Queda media hora de clase. Sospecho que la voz del cuaderno no es mi voz. Lo cierro, desconfiado. Pausa.
Hay algo en cómo pisás con este pie, me dijo esta mañana la podóloga; sin soltarlo me miró y me dijo eso.
Último momento: Parece ser que Papiniano manejaba el latín que daba calambre.
viernes, abril 17, 2009
jueves, abril 16, 2009
Percepción del tiempo
miércoles, abril 08, 2009

Casi choco al de adelante, pero casi en serio. Es un Ka rojo de los nuevos.
Frenado bajo un puente. Sombra que es privilegio de pocos, y pronto esos pocos van a ser otros.
Ya estoy soleado; aquella sombra parece mentira, no se lo creería a nadie. No voy a vivir a la sombra de un privilegio que nunca tuve.
La otra vez me pasó también de sentir que era la primera vez que escribía una palabra, y lo iba a decir y no lo dije, me dio vergüenza o algo parecido, qué boludo, y ahora no me la acuerdo. Podría tener ya dos ejemplares en mi colección de memorias de primeras veces de escribir una palabra.
Paren todo. Ley: No avanzar con la vista en el cuaderno; me lo voy a chocar, eh, me voy a dar el gusto.
Voy a llegar tarde a terapia, ya lo veo. No lo había mencionado pero está eso en el aire, llego tarde. ¿Por qué tardan tanto en juntar los maniquíes a la boloñesa? ¿No les quedó un último aliento como para arrastrarse sabiamente hasta un costadito y dejarnos seguir a los que podemos?
Hoy en La ciudad ausente, leí una frase que me encantó: “…flaco como un cadáver y asqueado de comer pajaritos crudos”. Me reí, sólo, estaba leyendo sentado en la galería, rodeado por los verdes del jardín. Me reí, y miré para adentro de casa y no me contestaron la risa, y qué suerte, porque no había nadie.
Me imaginaba recién mi llegada a terapia, “sabés que salí con el tiempo justo, y un choque en Panamericana me noqueó”. Pero creo que no voy a llegar ni para decir eso.
martes, abril 07, 2009
13
miércoles, marzo 25, 2009
Ayer domingo, hoy miércoles.
Los semáforos titilan su yema y el tránsito se despelota. No se volvieron locos, se dieron cuenta, esta mañana, de que no tienen autoridad espiritual para demorarme. Pusieron un soldadito en el medio de la calle para que ataje cubos metálicos a cien kilómetros por hora. Le chorrea jugo de limón por una pierna, no lo dejan llorar.
martes, marzo 24, 2009
viernes, marzo 20, 2009
domingo, marzo 15, 2009
sábado, febrero 28, 2009
Diálogos con la artista plástica II

Corta el teléfono, se acerca a su mesa de trabajo. Hay dos esculturas. Una es una cabeza enorme. Yo leo cómodamente hundido en un sillón rojo de lona y tengo una silla blanca de jardín enfrentada sobre la que apoyo los pies.
AP- Pobre Gladis, tres la enterraron nomás.
Yo - (levanto la cabeza y la busco, abajo en el libro una oración revienta inconclusa por mi abandono y mancha toda la hoja con tinta negra fresca)- Suficiente.
AP- ¿Te parece suficiente? ¿Cuando tiene 4 hijos…?
Yo- ¿y fueron tres?...
AP- No, fueron dos hijos y una nuera.
Yo – ¡ja!…, Suficiente.
óleo: The Fish, F. Molina.







